Creaciones literarias

En esta sección encontrarás los cuentos que han creado niñas y niños de las diversas comunidades por las que ha pasado pedaleando un cuento.

 
 
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El cultivo de papas / Tatiana Ojeda, 10 años. Calen

En un pueblo llamado Calen Alto, vivía una mujer llamada María Eliana, ella trabajaba mucho, pero a veces no le funcionaba; su esfuerzo era en vano. Su marido le ayudaba en la siembra de las papas nativas, tales como la: Michuñe rojo, yagana, pinpinela, cabrita, Desiré, entre otras. Su esfuerzo era en vano porque una empresa llamada Tika, no le recibía algunas papas que ella sembraba con su pequeña familia.

 Un día, la mujer estaba tan cansada de trabajar con su huerta que la fueron a visitar a su casa y le propusieron que postulara a un proyecto para obtener un moto cultivador para facilitar su trabajo.


¿cómo se formó Añihué? / Dayana Carrasco, 10 años. Añihué

Cierta vez, en una isla que era muy hermosa, con mucha naturaleza y privacidad, habitaban grupos de muchas aves. Las más populares eran las azules y las moradas. Se preguntarán por qué. Es porque eran brujos y peleaban para ser gobernadores de la isla.

El mayor de los brujos de aves azules era azul, rudo, fuerte, enojón y no le gustaba pelear. En cambio, el cambio mayor de las aves moradas, era amistoso, hermoso y morado. Tampoco quería pelear.Pero ninguno de estos grupos de aves sabía que sus rivales eran los brujos. Finalmente, ganó el azul.

Luego, se acercó un Williche, persona de un pueblo originario Chilote, y le preguntó: ¿cómo se llama la isla? Aves azules – contestó el brujo. ¿puedo cambiarle el nombre? – preguntó el Williche. Si – contestó el azul, -pero con una condición. ¿cuál? El significado de esta debe ser aves azules. ¿puede ser Añihue? ¡Añihue! Genial, ¿cómo no lo pensé antes?

Con el paso del tiempo, fue llegando gente al lugar y fueron felices en Añihue. Pero lo que nadie sabía era que el brujo azul había hecho un hechizo que fue distraer al brujo morado con un ave que no volaba, era hermosa de ojos verdes, plumas rojas y cuello amarillo.

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EL cultivo de choros / Miguel Bahamonde, 11 años. Calen

Un día lunes de agosto, en la escuela rural Calen, cuando no estábamos formando habló el director de la escuela, nos contó que venían dos mujeres de Valdivia en bicicleta, ellas venían Pedaleando un cuento. En la tarde les mostramos nuestro pueblo, les fuimos a mostrar la rampla y cuando llegamos al fin de la rampla, la tía Javiera nos preguntó: ¿qué es eso naranjo y amarillo? Miguel respondió –eso es el cultivo de choros.¿cómo se siembran esos choros? - preguntó Javiera

Fue así como Miguel comenzó a contarle:

Primero Mandan a buscar las boyas en camiones grandes desde la cordillera, se demoran tres días en llegar a Calen. Al llegar unen las boyas con sogas y les amarran pitas. Cuando están atadas, las llevan al mar con barcos. Después ponen semillas de choritos en las pitas y sujetan las boyas, amarran un cabo con los muertos, que son estructuras de concreto, para que no se las lleve la marea. Los choros se demoran un año y medio en crecer y ahí se pueden cosechar los choros. Los choros se sacan con las máquinas que están encima de unas balsas.


Un buen Chileno / Matías Barrientos, 9 años. Calen

Había una vez un niño llamado Matías que le gustaba ir donde sus vecinos, era muy cariñoso y muy revoltoso, le gustaba jugar con su bici. Le ayudaba a su mamá para que ella no se cansara porque a Matías le gustaba ayudar. 

Un día tuvo que irse a la universidad porque ya había terminado su cuarto medio y su título era ser futbolista o mecánico. Pasaron meses y años y por fin pudo trabajar como un buen chileno de este hermoso mundo.

Después visitaba a su mamá y a su papá que trabajaban en sus campos y tierras. Años más tarde nació una hermana y el joven estaba muy feliz porque le había caído un tremendo regalo del cielo que era su hermana. Era muy amorosa y Matías la cuidaba, la hacía dormir y algunas veces se quedaban dormidos los dos y después creció y creció, la hermana era como un palo de eucaliptus, bien grande como su hermano Matías. 

Así fueron creciendo y siempre estuvieron juntos, en las buenas y en las malas. A los padres les gustaba jugar con ellos, correr, caminar, alimentarse, ayudarse, quererse y trabajar apoyándose, aunque estuviesen enojados. 

El hermano ya se estaba ganando sus pesitos que le daban en el trabajo y fueron muy felices.

Enseñanza: siempre es bueno ser alguien en la vida, con pasar tu cuarto medio y pasarlo bien con tu familia.

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Mi caleta/ Bayron Guaquel, 13 años. Inío

Yo, Bayron vivo con mi abuela y mi mamá en Caleta Inio. Es muy difícil salir a la ciudad más cercana llamada Quellón. Para ir a Quellón, nos vamos en una lancha de transporte que se demora 5 hrs., pero cuando está malo no podemos salir. A veces, cuando el tiempo está malo y viene la ronda de salud, nos vamos con ellos y cuando hay una urgencia y la mar está mala, los paramédicos llaman a los marinos y ellos vienen con su helicóptero. Me gustaría que hubiera carretera de Inio a Quellón. 


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Una tarde bonita en la iglesia/ Ashley Henriques, 7 años. Melinka

Hoy es viernes y con mi mamá Carisma nos estamos preparando para ir a la iglesia. Yo eligo mi ropa más bonita, mis zapatillas verde limón que son nuevas, unos pantalones abrigados y mi chaleco morado que me tejió mi mamá porque el encuentro comienza a las 6 y termina a las 12 de la noche. Me tengo que apurar porque mi mamá ya tiene lista la once y el agua caliente pero no tanto para que no nos quememos para el mate. El pan amasado está saliendo del horno, yo voy a poner las tazas en la mesa, los platos y el manjar, la mortadela y las cucharas, cuchillos y tenedores. Yo y mis hermanos y mi mamá nos sentamos en la mesa y mi papá no está porque está en la salmonera trabajando. 


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El ayudante de las personas/ Damián Carimoney, 8 años. Melinka

Esta historia se trata de los amigos y la familia. Todo el mundo es mi familia y no dejaré a nadie atrás porque todo el mundo me importa. Yo soy Damián y donde yo vivo había un hombre que estaba enfermo. Esto es en Repollal alto, un lugar en la isla de Melinka donde hay una gran playa que tiene una roca gigante donde yo me tiro piqueros. Yo tengo dos hermanos pequeños y son muy inteligentes porque los convertí con mi máquina radiadora. Un día, fui a ver al señor que estaba sufriendo por una enfermedad que se llamaba conjuntivitis. Mi amigo Jesús, yo y unas personas quisimos ayudarlo. Entre todos llevamos la máquina a su casa y lo curamos con su potencia de hierbas. El señor salió de su casa y fue a buscar a su familia a quienes encontró en Melinka. 


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El pirata Ñancupil/ Diego Oliva, 11 años. Melinka

Había una vez un pirata que quería ser el mejor pirata que haya existido. Quería que todos recordaran su nombre que era Ñancupil. En los años que el estaba vivo, que fue hace mucho tiempo atrás, él atacaba a los demás barcos, les robaba todo su dinero y se llevaba al mejor pirata de ese barco. Después de muchos meses, el pirata recolectó todo el oro que necesitaba; los piratas rogaban para poder irse de ese barco ya que el pirata había contratado a una bruja para que los mantuviera en el barco. El pirata decidió esconder su oro en un cerro en el Archipiélago de Melinka, la bruja le pidió que le pagara pero el pirata no quizo así que la bruja ocultó el tesoro y solo las personas buenas lo encontrarían, pero si lo cuentan, desaparecería. 


 

El mejor asado patagón de mi vida/ Ricardo Reyes, 10 años. Villa Amengual

Un nublado día en Amengual, nos fuimos a la casa del campo, allá tenemos muchos animales; caballos, ovejas, gallinas, perros y gatos. Mi papá con sus hermanos fueron a buscar a una vaca en caballo, yo fui con mi tío Andrés, él iba vestido con una boina roja, con su camisa azul, su chaqueta de gaucho, pierneras de chivo y sus botas. Todos mis tíos y mi papá llevaban la misma vestimenta. Yo en cambio, llevaba un sombrero de huaso y pierneras de chivo. Después de campear una hora, encontramos a la vaca, mi papá enlazó a la vaca y la agarró del cuello y entre todos la llevamos al corral.

Durante un día estuvo la vaca agarrada para que se tranquilizase y luego mi tío le maneo de las patas, agarró el cuchillo y la degolló, juntamos la sangre para hacer una gelatina llamada ñache que guardamos para comer con el asado. Todos mis tíos pelaron a la vaca, le sacaron los intestinos y la dejaron colgando un día. Al día siguiente, agarramos el palo de los asados y ensartamos a la vaca entera. Encendimos el fuego con carbón y leña y enterramos el palo dejando la vaca parada al lado del fuego. Después le echaron salmuera, una especie de sal líquida. 

Mi papá miró el asado durante una hora y cuando estuvo listo, disfrutamos del asado comiendo todas sus partes, la paleta, la costilla, el corazón, los riñones y la guata. Guardamos la cabeza para cocinarla al horno, pero sin los ojos porque no nos gustan. En la mesa ponemos la lechuga, el pan y las papas para acompañar el asado. Yo me como la lengua junto con el ñache a cucharadas. Por la tarde, salgo a elevar mi volantín.

 
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En el río/ Yuyunis Almonacid, 15 años. Villa Amengual

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Hoy fui al río con mi mami, salimos en la mañana rumbo a la Tobiana, llevamos hartas cosas para comer y también llevamos una tetera y el mate. Cuando llegamos, le propuse a mi mamá que hiciéramos una competencia y mi mamá respondió: ya, la que atrape más salmones gana y la perdedora prepara el mate. Empezamos a competir, mi mami y yo nos separamos, yo bajé por unos gaviones y me puse a pescar y después de varios intentos por fin saqué uno. Lo saqué del agua, lo tiré con fuerza sobre los gaviones, subí lo más rápido que pude y cuando llegué junto a él, le saqué el terrible y lo maté. Cuando ya estaba muerto, lo dejé colgando y seguí pescando, luego mi mamá volvió y me preguntó cómo me había ido, yo respondí que bien y le mostré dos pescados colgando. Ella abrió su mochila y vi que tenía cuatro peces. Después de guardar los pescados, mi mamá se fue más abajo, yo ya me había aburrido y se me ocurrió la genial idea de cruzar el rio con un carrito que había al lado del rio. Después de ir y volver, me lastimé el dedo de mi mano izquierda. Cuando bajé del carrito, le grité con voz calmada a mi mamá: ¿dónde estás? Y a lo lejos me respondió: ¡ya subo hija!. Al llegar mi mamá vio que mi dedo sangraba mucho y me preguntó si me dolía, yo le respondí que no. Ella me puso un guante mojado para que mi herida se refrescara y seguimos pescando. Llegamos a un lugar en el que mi mamá sacó su quinto pescado, en ese momento cuando lo estaba sacando, el pescado se soltó y cuando iba bajando, mi mamá se le ocurrió patearlo y cuando cayó en el agua, yo lo apreté contra el suelo con mis dos manos. Mi mamá pasó a pisarme el dedo herido y me dolió mucho, pero me reí ya que la situación me pareció graciosa. Con el paso del día, llegamos donde Montecinos y después nos fuimos para la casa con mi papá que nos fue a buscar. 


Fiesta Costumbrista/ Jordana Cortés, 15 años. Villa Amengual

Había una vez en un pueblo llamado Villa Amengual donde se celebraba la fiesta costumbrista por el aniversario de la localidad, se hacen jineteadas, actividades como jugar al truco, eso se juega de cuatro personas; también se juega a la taba que consiste en el lanzamiento de unos huesos a modo de dados. Para la jineteada se lleva mate, sopaipillas, empanadas, anticuchos y asado patagón. Un día llegaron unos turistas que no conocían nada de la cultura de villa Amengual y unos gauchos les preguntaron si querían conocer las tradiciones y ellos dijeron que sí querían  conocer. Los patagones les empezaron a contar sobre las jineteadas -La jineteada gaucha es una actividad ecuestre característica y tradicional de Argentina, Paraguay, Uruguay, de la Patagonia Chilena y sur de Brasil que integra la cultura folclórica con estirpe de gaucho de estos países, en particular la cultura gauchesca. A los caballos de las jineteadas se les coloca como una especie de pequeña montura que consiste en un cuero de oveja sostenido con una cincha por detrás de las patas delanteras del animal. Así los turistas se fueron felices para siempre, agradecidos con las personas amables y muy felices que habían conocido en la fiesta costumbrista de Amengual.

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