Pensamientos en movimiento

 preguntas frecuentes de la gente                                                     

¿por qué en bici? 

¿por qué al sur? 

¿y en esta fecha? 

     Por el momento estas son respondidas algunas más escuetas que otras ya que con el tiempo vamos digiriendo el por qué vamos haciendo esto. Hace más de un año solo teníamos la certeza interior de hacerlo. Queríamos viajar en bicicleta y llegar a distintos lugares para encontrarnos con la gente, pero de verdad darnos el tiempo para observarnos y compartirnos, y es que el tiempo se ha convertido en un bien escaso. A la primera pregunta, nos reímos con sorpresa y nos dimos cuenta que como una niña nos dijo: ¡sus bicis son sus casas rodantes! Hablando de casa como refiriéndonos al hogar, es cierto que a cada llegada hacemos de cada lugar nuestro hogar temporal y nuestras bicis, la Musgo y la Anacleta son nuestro hogar en movimiento porque de estable ya va quedando poco en nosotras. 

        Hasta el momento sí que estamos llevando un patrón; el primer día estamos todos tanteando el terreno, en el proceso de llega-miento. Día tras día, nos vamos mostrando y nuestras voces y movimientos nos van naturalizando. Al último día ya nos estamos llevando el aprendizaje con cariño del hogar que se va construyendo. Pero ahí no se ha acabado todo esto ya que cada semana más o menos es un contexto distinto y claro es que hay de todos los matices. Rara vez sabemos específicamente dónde y cómo es el espacio que habitaremos; siempre fluye distinto a como imaginamos y nos permite apreciar qué es lo que realmente queremos hacer, así tal es que caemos en el flujo de una conexión natural que nos inspira al estar; ahí sí que todo fluye – no como imaginábamos tampoco - Entonces nos vamos dando cuenta que esto es muy valioso, que somos privilegiadas en este entorno, tanto agradecemos que esta palabra ya queda chica, quizás será que se trate de reciprocidad.  

        Un ave por ahí una vez susurró: las preguntas son un gran regalo. Somos dos aves del sur de Chile y recorreremos este larguísimo, no tan plano y no tan delgado territorio antes de partir a otras fronteras desde el otro lado de la gran cordillera donde sabemos que seguiremos encontrándonos con una parte de lo que somos, pero sin duda que nuestra madre tierra quien nos cuida ha de saber por qué derechamente nos lleva cada vez más al sur hasta que hagamos un taller de cuentos con los pingüinos de la Antártica. 

        Otra ave expresó claramente: la lluvia será quien les alimente el alma y el cuerpo, esperen que llueva y salgan a volar que estarán listas para continuar con la ruta. Con lluvia partimos y ya sentimos que llega el invierno que ha de calarnos en lo más hondo. La nieve llega hasta las faldas de los volcanes y a nosotras son 3 grados que enfrían nuestras extremidades hasta congelarlas. Después de un tiempo pedaleando es de los mejores placeres sentir como el calor se va esparciendo de dentro, dando movimiento y entonces encarnar. 

        Sobre el por qué en bicicleta seguro tod@s (o la mayoría) ha vivenciado la indescriptible experiencia de anda en bicicleta y muchas palabras quedan medio vacías ya que no alcanzan a reunirse en una, seguro que siempre habrá un lugar distinto desde dónde valorar tan simple y libre elección. Gracias a nuestras compañeras Anacleta y Musgo disponemos de un largo tiempo para estar con nosotras mismas que es silencioso y cantor, feroz y tímido, creador e ingenuo. Durante ese tiempo podemos digerir lo que ha sucedido en el lugar que estamos dejando y cómo nos ha tocado, como también, prepararnos para el hacia dónde vamos. Desde todos los planes de estudio también se ha dicho bastante sobre las peculiaridades de andar en bicicleta. Quizás la que más nos toca ahora es la vivacidad de esta en relación a los niños/as que las ven y tocan, como algunos gritan: ¡mira! ¡¡Van en bicicleta!! Los niños son tan concretos que si no te ven llegar e irte en bicicleta no te lo creerán y cuando lo ven, es que pareciera que juntos despertamos ante este ilusorio sueño en movimiento. 

pedaleando un cuento cicloviaje