Puerto Fuy está vivo

Bien alimentaditas con lentejas y pan recién hecho por la tía Plofe Jaqueline, y también renovadas después de un placentero tiempo en un pozón de agua caliente natural al borde del río y entre el bosque, este paradisíaco pasar expresa un hasta pronto para las dos ciclistas. Es que partimos del origen mismo y los contextos se nos abren cada vez más. Ya de noche oscura, bajamos de la barcaza en Puerto Fuy, a la otra punta del lago. Son varias familias aglutinadas bajo las montañas y el bosque les rodea. Se dice que es una aldea ya que estos conjuntos habitacionales son o único que les queda. Las áreas verdes se han cercado para los ricos y para los de este lado, los parques son plazas de pavimento y juegos de plástico. Desde el 1er día caminando somos testigos de la expropiación ya que no dejan cruzar el único puente que atraviesa el Río Fuy y un gran cerco delimita nuestra pasada. ¿qué hay del otro lado? Caminamos por el borde del río hasta llegar al lago y también ya está comprado todo lo que hemos pisado.

            Pero este lugar no deja de asombrar, las personas son muy bondadosas y alegres, como también curiosos de nuestro andar. ¿Qué andan haciendo don pajarillas en sus dos bicicletas en pleno otoño en Puerto Fuy? Durante la semana, los niños y niñas nos transmiten el profundo amor y pertenencia con su lugar; catalogado como sea, pero así es cuando es nuestro hogar. Pues el nuestro es nada más ni menos que la biblioteca es la Escuela Lago Azul. Niñas y niños no lo creían, ¿y no pasan frío? ¿tienen frazadas? ¿y colchones? ¿Dónde comen? ¿Dónde (específicamente) duermen? Quizás esta parte del cuento es la que más recuerden. Llenas de historias descansamos cada noche y al amanecer, comienza el trinar junto a sus vuelos soñadores y juguetones junto a catorce niños y niñas de 4to a 6to básico y Paulo, su profesor y director de escuela. Es grande el vuelo en el ritmo de esta escuela, un nuevo aire se genera y esto se celebra. 

            Esta es la verdad y así no más, la que tarde o temprano se sabe y con gusto amargo a veces se traga; no es siempre fácil digerir y en este proceso ya nos estamos transformando según lo que presenta este devenir. ¡Territorio y dignidad para este pueblo ha de venir!

pedaleando un cuento cicloviaje