Nudos en el camino

Cada fin de semana

Ya estamos de vuelta a la ruta

La vida rodante nos encuentra

Entre polvo, vientos, valles, guanacos, dientes de león y sol

Musgo, Anacleta y nosotras nos lanzamos en libertad

Nos creemos la fortaleza del pasar

“el agua te enseña de humildad”

me dice un flaco huairavo yéndose a volar

entre mis pensamientos la naturaleza me comienza a atravesar

sequedad y transparencia al volante

sin punto aparte

cuando vuelan las horas en este trance

ya es hora de encontrar un sitio para acampar

debajo de un viejo sauce

se escuchan golpeando los carpinteros

entre ñires unos cráneos

y en plano una fogata

que nos invita a contar las estrellas de esta noche

Frío, frío como el agua del río 

Eres la de afuera “si vienes llegando hay muchas cosas que no sabes”

Lo que siento es que estamos entrando, intentando entrar en nudos, fuertemente apretados; que solo algunos saben entrar. Fueron hechos para no desatarse jamás y es importante que se mantengan firme. Siempre han estado allí y siempre lo estarán. Si vienes de paso se hace complejo el conocer y pasas a saltos por encima entre sus enredadas curvaturas. El pecho al quebranto, como pisando huevos me levanto. Pensando en cómo caerá mi canto; esperando una señal de baja guardia, pero mis preguntas más me alejan de lo lejos que se me ve, ¿Qué estoy errando?

 

oxido y polvo

claridad y densidad

seco pero gentil

flores que salen de las rocas

luz de resiliencia

brillan profundamente

todas mezcladas juntas en sus posiciones

como si fuese simple – como para creer que es azaroso 

me concibo parcialmente

sé que me estoy quebrando – de pronto

las lágrimas salen de la nada tan sensibles

las estrellas caen a la tierra 

ellas brillan y caen sobre mi

con un sabor amargo

allí viene el viento

soplando su emoción

trayendo nuevo aire a mi

y así se paran

y caen y transforman

quizás tengo mucho miedo a caer

y ser transformada

hay una voz en mi

yo tengo las palabras

que tratan de salir tartamudeando

de pronto…

yo ya estuve aquí

ya vi estos árboles

rocas, piedras, arena, coihues, ñires, calafates, gauchos, mates, cuchillos, vientos, valles, agua clara, tradición, honestidad.

el agua fluye en los mates, bajo tu kayak y dentro de mi piel

me limpia la cien y la sed

 

Se ha complejizado nuestra entrada a la escuela. Las escuelas son más grandes en la carretera austral y han trabajado siempre igual. Otra vez, siempre hay dentro del sistema personas remando con nosotras gracias a quienes hemos podido pasar por la ventana del vendaval. Hemos llegado a censurar el trueque de nuestro pasar. Solo esperando que nuestro correcto lenguaje y currículum nos ayude a entrar. Compartir allí un poco, pero al menos algo de un momento verdadero.

 

Una entrega al presente

en juego y alegría

porque en este cuento no hay truco

ni mentira

ni realidad ni fantasía

es un acontecer triangular

que une a nosotras, a los niños con algo más; fe y voluntad

¿quien es esta divinidad?

Esperamos ser más metódicas y aprender más, nuevas herramientas y juegos a probar

Hay que mantenerse viva en este andar

Es para nosotras, no para validarnos frente a alguien más. 

Pero para darnos a nosotras siempre la oportunidad de autenticidad 

De conocer una versión nuestra singular 

Que nos sorprende y que nos llena.

Eso llega a los niños a través de mis movimientos

De mi energía vital

Recuerda conectarte a la tierra cada vez

El viaje en bicicleta es un espacio de trance

 

Una familia de niñas y niños habita juntos día y noche. Una complicidad al desnudo de naturaleza sorprendente para una novata. Ayer estudiaba con Sergio y conversábamos sobre la crueldad de la esclavitud. Al otro día estaba tan feliz con su 7 que se la pudo creer. Esta noche le corto las uñas de pies y manos a Daniel, al que le crecen las uñas ligeramente hacia afuera – como doblándose. ¿Y mañana que vendrá?  Espero que estas imágenes nunca se borren de mi memoria. Jugar en un círculo de niñas, grandes, medianas y pequeñas, vestidas, casi y desnudas. Cabeza, boca, kiñe, epu, kila. Dafne lee un cuento de la bibliocleta a Mayra; ambas regalonean en una cama. Y yo… Yo me aprovecho de sus miradas que abrazan cariñosamente, de sus besos enternecidos y me sumerjo en amor. 

Me despertaste con un susto

En la luz de la madrugada

Te vi y sentí a mi lado

Estabas sentado en la punta de la cama

Tan ligero, ciertamente un niño de unos 7

Apenas tu silueta vi y me asusté

Entonces de un salto, te fuiste escalando a otro lugar.

Anoche otra vez te vi

Mientras hacías anillos de piedras a orillas del mar con tu familia

Yo les observaba a un costado

Sentía la tibia brisa marina al amanecer

Ustedes cubiertos de pieles, rostros brillantes y serenos

Yo, yo, desnuda, al parecer

Me pregunté – más bien- me aseguré

que siguen viviendo aquí en la faz del otro tiempo del que guanacos y zorros también forman parte donde el bosque de ancianas lengas refugia del violento viento. 

Entonces tú en la punta de la cama y yo a un costado

Nos encontramos de madrugada

La próxima vez prometo no asustarte

Procuraré calmarme

Y estar allí para adentrarme

En ese cielo del este del que formo parte

Como es de este terrenal que esconde asesinos en un oasis

Un estanciero de 300 mil hectáreas donde ustedes habitaban

¿No te da pena esta verdad?

Esta justo detrás de tu inalcanzable mar que por sentencia tiene marea roja

Y es que tu sangre siempre vibrará hasta debajo de esta tierra que desde las entrañas clama con tu fuerte voz.  

pedaleando un cuento cicloviaje